Enrique Moltó es doctor en Geografía, profesor en la Universidad de Alicante e investigador especializado en climatología, desarrollo rural y planificación turística. Desde hace años analiza cómo el cambio climático está transformando el territorio y, con él, el modelo turístico español. Tras el reconocimiento que Hostelería #PorElClima ha obtenido a la Innovación Turística por parte del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas (IUIT) de la Universidad de Alicante, conversamos con Moltó sobre la vulnerabilidad climática de los destinos españoles, el papel estratégico de la hostelería en la mitigación y adaptación, así como la importancia de medir y comunicar el impacto ambiental.
Usted trabaja en climatología y análisis territorial. ¿Cómo está afectando el cambio climático a los destinos turísticos españoles?
El cambio climático está afectando a los destinos turísticos desde dos perspectivas: una territorial y otra estacional. La primera la podemos ver, por ejemplo, cuando en algunos lugares, sobre todo de la zona del Mediterráneo y del sur de España, se disparan las temperaturas y se pierde el confort. Algo que puede provocar que los turistas prefieran ir a destinos más suaves, como los del norte de España. En cuanto a cuestiones de estacionalidad, lo que está ocurriendo es casi lo inverso. Es decir, el cambio climático puede romper la inercia histórica de las vacaciones y que haya gente dispuesta a tenerlas fuera del verano. También es verdad que, si hablamos de fenómenos climáticos extremos, como pueden ser las olas de calor, de frío o lluvias torrenciales, estos pueden provocar en algunos casos un retroceso de la actividad turística. No podemos olvidar que el turismo es muy sensible a ese tipo de fenómenos.
¿Qué papel juega (o puede jugar) la hostelería en la adaptación y la mitigación de estos impactos?
Hay que tener en cuenta que hay muchos agentes externos que no dependen de la hostelería. Pero desde dentro se pueden hacer cosas porque, a la vez que te adaptas, estás ayudando a mitigar la crisis climática. Por ejemplo, usando energías renovables se contribuye a reducir el impacto. También con la gestión del agua o de los desperdicios. Minimizar la huella al máximo ayuda. Si se tiene control sobre ello, la mitigación y la adaptación van de la mano. Pero para ello se necesita inversión.
«Si se tiene control sobre la huella, la mitigación y la adaptación van de la mano»
¿Qué puntos han sido clave para la elección de una iniciativa como Hostelería #PorElClima en el reconocimiento del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas? ¿Qué mensaje considera que envía al sector?
El mensaje que se envía al sector es que se tiene que poner las pilas en cuestión de adaptación climática. Lo que nos dice es que la hostelería puede contribuir claramente a la mitigación del cambio climático. Poner ejemplo de buenas prácticas es la vía para que el resto de implicados actúen ante este tipo de cuestiones. En ese sentido, la universidad tiene que aportar no solo diagnósticos, sino también soluciones concretas.
¿Qué relevancia tiene que el sector de la hostelería aprenda a medir y comunicar su impacto ambiental? ¿Puede esto convertirse en una ventaja competitiva para el turismo español?
Sí, sobre todo ante otros competidores que no tienen ese factor positivo. De hecho, el turismo tiene una imagen negativa desde el punto de vista medioambiental, por lo que cambiarla en el contexto español y dar ejemplo es una forma de atraer turistas. Siempre insistiendo en que hablamos de todo tipo de turismo: los que tienen que ver con el punto de vista experimental, los gastronómicos, etc. En todo ese tipo de actividades, si marcas diferencia, vas a encontrar público. Además, normalmente, uno con un nivel de ingresos mayor: uno que prefiere ir a hacer turismo a un lugar que le garantice unos indicadores de sostenibilidad.
«Poner ejemplo de buenas prácticas es la vía para que el resto de implicados actúen»
En términos prácticos, ¿qué tipo de medidas de mejora ambiental son las que más se están implementando actualmente en los establecimientos hosteleros? ¿Estamos hablando de eficiencia energética, gestión de residuos, digitalización…?
Introducir sistemas indicadores o una consultoría ambiental de la huella de carbono son grandes medidas para mitigar el cambio climático. Sobre todo, yo insisto en la idea de gestión de residuos, aguas y eficiencia energética. Y si voy más allá, el plantar especies en los jardines más proclives al clima en el que están. Algo que en el pasado no se ha tenido mucho en cuenta.
Desde su trabajo en el IUIT, ¿podría decir si el cliente está percibiendo este esfuerzo? ¿La sostenibilidad se está convirtiendo realmente en un criterio de elección a la hora de consumir turismo y gastronomía?
Aunque no tengo datos objetivos, sí que quiero pensar que está influyendo. Debería serlo si esa sostenibilidad es un criterio de consumo de gastronomía más responsable. Quizá el hecho de que haya cada vez más demanda podría de alguna forma decir que sí, que es un criterio a tener en cuenta.
«Introducir sistemas indicadores o una consultoría ambiental de la huella de carbono son grandes medidas para mitigar el cambio climático»
¿Qué papel debe desempeñar la tecnología (medición de huella, digitalización, trazabilidad) en la transición climática del sector?
Mucho, ya que te marca cuestiones que antes podíamos sospechar, pero de las que ahora sabemos con seguridad. Por ejemplo, a día de hoy la digitalización ofrece datos para saber en qué momentos el consumo de agua se dispara sin que haya ningún motivo aparente y, por lo tanto, tener herramientas para reducirlo en esos momentos concretos. Algo que sucede igual con el resto de las tecnologías: ahora puedes saber cada punto para mejorarlo. Algo que no ayuda únicamente a luchar contra el cambio climático, sino también en el terreno económico. Además, creo que esta es la mejor forma para convencer a un hostelero de que aplique cambios. Digo esto siendo consciente de lo difícil que es y entendiendo las capacidades de cada uno. Por ello, creo que hay que vincular lo ambiental a lo económico: a medio o largo plazo, lo que es rentable ambientalmente lo es también económicamente.
¿Cómo debería ser la relación ideal entre turismo, clima y hostelería en un país como España, tan dependiente del sector turístico?
Lo primero en lo que quiero incidir es que no hay que demonizar la actividad turística. Aparte de ello, cuanto mejor sea la adaptación al clima del turismo, mejor irá económicamente. Por ello, creo que la mejor relación es la que busca el equilibrio entre esos tres aspectos. Evidentemente la actividad turística tiene una huella importante de carbono, por lo que tiene que demostrar que sabe adaptarse y romper ese estigma en la sociedad. España depende de tener un buen clima para tener una buena actividad turística, por lo que para que funcione uno tiene que hacerlo el otro, y al revés.
«Hay que vincular lo ambiental a lo económico: a medio o largo plazo, lo que es rentable ambientalmente lo es también económicamente»
A día de hoy, ¿cómo describiría esa relación? ¿Qué cambios estructurales considera imprescindibles poner en marcha en los próximos años para que el modelo turístico sea realmente resiliente frente al cambio climático?
Deberíamos poner a la defensa del medio ambiente en el centro. También la adaptación de la que he hablado antes. Y, por supuesto, intentar ahorrar agua, energía y residuos. Esos serán los cambios fundamentales.