Impacto consciente
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07/04/2026
Teruel se consolida como destino cultural y sostenible, donde bares y restaurantes integran la acción climática en sus propuestas, ofreciendo sabor, territorio y compromiso ambiental.
Impacto consciente
Laura Cano
En una provincia marcada por el clima extremo, con algunos de los inviernos más fríos de España, el cuidado del entorno y el compromiso con el medio ambiente se tornan imprescindibles. Esa realidad climática ha impulsado a muchos establecimientos hosteleros de Teruel a replantear su forma de trabajar, dándole un mayor protagonismo al cuidado del entorno y a las pequeñas acciones que hacen desde sus locales. El sector se ha puesto manos a la obra para posicionar Teruel como un destino turístico sostenible de referencia, con iniciativas como el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino o el programa «Siente Teruel», que integran patrimonio, desarrollo económico y acción climática. En este camino, la implicación de la Asociación Provincial Teruel Empresarios Turísticos (TET) ha sido clave, articulando y acompañando al sector en la adopción de buenas prácticas que ya suman 1.158 medidas puestas en marcha en ámbitos como el ahorro de agua, la eficiencia energética, la movilidad sostenible, el consumo responsable, la reducción de la huella de carbono o la gestión de residuos. En este recorrido descubriremos algunos de los restaurantes y cafeterías que demuestran que la acción climática ya forma parte de sus propuestas gastronómicas.
El Hotel Palacio La Marquesa, situado en pleno centro de Teruel en un palacio del siglo XVII cuidadosamente rehabilitado, logra que convivan el patrimonio arquitectónico con la innovación tecnológica, demostrando que conservar el pasado y construir un futuro más sostenible es posible. Para este establecimiento, el compromiso ambiental forma parte de su estrategia de gestión como demuestra el grado de acciones climáticas que lleva a cabo. Entre las medidas adoptadas destaca la eliminación de envases de un solo uso, tanto en el servicio al cliente como en el funcionamiento interno del hotel, reduciendo así residuos y el consumo innecesario de plástico. Además, ponen a disposición de los huéspedes productos cosméticos libres de agentes tóxicos y con envases reciclables, reforzando una experiencia coherente con el cuidado del entorno. En un territorio donde las temperaturas invernales pueden ser especialmente bajas, la eficiencia energética es clave. El hotel cuenta con un sistema de aerotermia, que aprovecha la energía térmica del aire exterior para climatizar las instalaciones. Esta tecnología permite reducir significativamente las emisiones asociadas a la calefacción, uno de los principales consumos energéticos en la provincia. Además, ha implementado un protocolo de iluminación automático que permite optimizar el uso de la luz natural y reducir el consumo eléctrico en función de las horas de sol.
Su propuesta gastronómica apuesta por el producto ecológico y de proximidad, priorizando proveedores locales y reduciendo la huella de carbono derivada del transporte. Al mismo tiempo, fortalece la economía circular del territorio, apoyando a agricultores y ganaderos de la zona.
Con horario ininterrumpido desde la mañana hasta la tarde, este establecimiento se ha convertido en un punto de encuentro donde disfrutar de desayunos, meriendas, hamburguesas o tapas en cualquier momento del día. Además de ofrecer una carta amplia y accesible, Noche y Día ha incorporado la acción climática como parte de su identidad. «Queremos que nuestro entorno, incluyendo la propia ciudad, permanezca limpio y cuidado», explica Carlos Rueda, propietario del negocio. Esa intención se traduce en decisiones concretas que buscan minimizar el impacto ambiental de su actividad diaria. En el ámbito energético, han puesto en marcha medidas eficaces como la zonificación del establecimiento, que permite encender únicamente las luces necesarias en cada momento. Este sistema optimiza el consumo eléctrico sin afectar al confort del cliente, reduciendo tanto la factura energética como las emisiones asociadas. El compromiso se extiende también al uso responsable del agua, mediante un control constante para evitar fugas y un mantenimiento eficiente de grifos y sanitarios, garantizando un consumo ajustado a las necesidades reales del servicio. Desde la cocina establecen una cuidada organización para evitar el desperdicio alimentario ajustando las compras al volumen de ventas y aprovechan el producto en distintas elaboraciones, reduciendo excedentes innecesarios. Una gestión ordenada que no solo disminuye residuos, sino que optimiza recursos y refuerza la viabilidad del negocio. Al tratarse de un negocio familiar, la implicación es colectiva. «Las iniciativas las conocemos todos y estamos de acuerdo en aplicarlas», señala Rueda. Esa coherencia interna facilita que las medidas formen parte de la rutina diaria y no de acciones puntuales. Además, trabajan con proveedores locales, reforzando la economía del entorno y reduciendo la huella de carbono asociada al transporte.
Restaurante El Mercao
En plena Plaza de los Amantes, bajo la emblemática torre mudéjar de San Pedro, se encuentra el restaurante El Mercao de Teruel, un espacio que combina la cocina tradicional turolense con una mirada contemporánea. Reconocido con un «Solete Repsol» en 2023, este restaurante ha demostrado su calidad gastronómica y su compromiso ambiental. Su propuesta culinaria reinterpreta recetas de siempre con técnicas actuales, pero sin perder de vista el territorio ni el impacto de cada decisión. El compromiso climático se traduce en medidas concretas y organizadas, como la gestión eficiente de residuos donde se implica a todo el equipo en el proceso. La formación y concienciación del personal resultan clave para que estas prácticas formen parte de la rutina diaria y también para que los clientes perciban el compromiso del establecimiento. En cocina, la planificación es la mejor aliada contra el desperdicio, por lo que ajustan la compra de materia prima y diseñan los menús en función del producto ecológico y de temporada, priorizando lo que ofrece el mercado local en cada momento. Esta organización permite reducir excedentes, optimizar recursos y disminuir el impacto ambiental asociado a la producción y transporte de alimentos.
En Pura Cepa Vermú, el ritual del tapeo y el vermú se convierte también en un ejercicio de responsabilidad ambiental. Con más de 125 referencias de vermú, el establecimiento ha sabido convertir la cultura del aperitivo en una experiencia alineada con el cuidado del entorno que lo rodea. El equipo forma parte activa de la estrategia ambiental del local, aplicando en el día a día las directrices marcadas desde la dirección y trasladando ese mensaje a los clientes. La acción climática se entiende como una tarea compartida, donde cada gesto cuenta. Apuestan por elaboraciones tradicionales que permiten degustar lo mejor de la provincia, siempre con producto ecológico y proveedores locales como base. Esta elección no solo refuerza la identidad gastronómica del territorio, sino que también reduce la huella de carbono asociada al transporte y favorece prácticas agrícolas menos agresivas con el medioambiente. El cuidado se extiende también a la gestión interna del local, donde, en materia de energía, han incorporado sistemas de iluminación eficiente y un control responsable del consumo eléctrico, optimizando horarios y encendidos para evitar desperdicios innecesarios. En cuanto al agua, mantienen un seguimiento constante para prevenir fugas y ajustar el consumo a las necesidades reales del servicio, entendiendo que cada litro cuenta en la sostenibilidad del negocio. El resultado es un modelo respetuoso con el planeta y concienciado con una nueva forma de trabajar en el sector.