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23/09/2026

La Marujona: gastronomía, ocio y acción climática

Un espacio pensado para disfrutar de la comida y la sobremesa en el que la sostenibilidad está presente. La Marujona no renuncia a una experiencia atractiva para el cliente en todos los sentidos.

Impacto consciente

Patricia Ávila

La Marujona

En pleno centro de Jerez de la Frontera, a escasos metros de la emblemática plaza del Arenal, La Marujona ha hecho de la fusión gastronómica, la diversión y el buen ambiente su identidad. Ubicado en un singular edificio en forma de cuña que recuerda al emblemático Flatiron Building de Nueva York, el establecimiento se distribuye en dos plantas que invitan a prolongar la experiencia: la planta principal acoge el restaurante y la zona de copas, mientras que la superior alberga una discoteca. «El sitio en el que nos encontramos es bastante peculiar», describe José Antonio Colorado, uno de los responsables de La Marujona. Un espacio concebido para comer, compartir, alargar la sobremesa o incluso disfrutar de la noche, donde la acción climática también forma parte de la hostelería.

Cocina fusión con productos de proximidad

Desde el restaurante definen su propuesta gastronómica como una «cocina vanguardista» que combina elaboraciones como el sushi, el pan bao o los burritos con guiños al recetario tradicional andaluz, entre ellos el rabo de toro, el pescado frito o las tablas de embutidos. Una carta muy extensa, actual y variada en la que se refleja la fusión y también la apuesta por proveedores de proximidad y por el producto de la zona gaditana, reforzando su vínculo con el territorio. Tal y como explica Colorado: «De manera natural, los proveedores con los que trabajamos son de Jerez. El más lejano que tenemos es de Barbate, pero porque el atún es de allí». Esa relación con el entorno también forma parte de la personalidad de La Marujona. Apostar por proveedores cercanos facilita trabajar con productos frescos y de temporada, al tiempo que contribuye a fortalecer el tejido económico local y a reducir los desplazamientos asociados al transporte de mercancías. Todo ello se disfruta en un local de estética contemporánea y ambiente muy cuidado, donde cada detalle de la decoración contribuye a crear una estancia acogedora para los clientes. Una filosofía que incorpora, además, un compromiso con la acción climática y demuestra que disfrutar de la gastronomía y actuar de forma responsable con el medioambiente no son objetivos incompatibles.

La Marujona

Medidas sencillas que generan impacto positivo 

La iluminación es uno de los elementos que mejor ejemplifican esa filosofía. Como establecimiento adherido a Hostelería #PorElClima, La Marujona ha impulsado distintas medidas para reducir su impacto ambiental. Entre ellas destaca la renovación de su sistema de iluminación gracias a un bono climático concedido por esta iniciativa. Un cambio especialmente relevante en un establecimiento cuya actividad se extiende desde el servicio de comidas hasta la noche. «Empezamos por la iluminación, sustituyendo las bombillas halógenas por LED», cuenta Colorado. A esta medida se suman otras destinadas a reducir el consumo de agua, como la instalación de grifos monomando y pulsadores de descarga en los baños, así como la renovación de toda la grifería de la cocina. La incorporación de soluciones más eficientes permite disminuir el consumo energético y las emisiones asociadas, al tiempo que contribuye a crear una atmósfera más confortable para quienes visitan el restaurante. Es un ejemplo de cómo una mejora aparentemente sencilla puede generar beneficios tanto para el negocio como para el entorno. En una actividad como la hostelera, donde el impacto ambiental también está ligado a la generación de residuos y al desperdicio alimentario, este tipo de iniciativas se complementan con otras medidas orientadas a optimizar el uso de los recursos y avanzar hacia una gestión más sostenible.

«Cualquier acción que llevamos a cabo tiene una repercusión, por eso intentamos que nuestras decisiones contribuyan a favorecer la lucha contra el cambio climático»

La hostelería como referente de compromiso 

En España, millones de personas pasan cada día por bares y restaurantes. Esa capacidad para llegar a públicos muy diversos convierte a la hostelería en un ámbito desde el que también es posible extender formas de consumo más consecuentes y corroborar que la acción climática puede integrarse con naturalidad en el día a día. Para José Antonio Colorado, ese compromiso comienza por tomar conciencia del impacto que tienen las decisiones aparentemente pequeñas. «Cualquier acción que llevamos a cabo tiene una repercusión, por eso intentamos que nuestras decisiones contribuyan, en la medida de lo posible, a favorecer la lucha contra el cambio climático», afirma. En su opinión, la hostelería tiene además la capacidad de inspirar tanto a los clientes como a otros establecimientos, demostrando que es posible incorporar la sostenibilidad al funcionamiento cotidiano sin renunciar a la calidad de la propuesta gastronómica ni a la experiencia que ofrece. Más allá de la eficiencia energética, en La Marujona la acción climática se construye a partir de decisiones que forman parte de la gestión natural del establecimiento. Su apuesta por proveedores de proximidad, el uso más eficiente del agua y la energía o la incorporación progresiva de mejoras que optimizan los recursos reflejan que cada gesto suma. No se trata de transformar por completo la manera de trabajar, sino de avanzar paso a paso hacia un modelo más responsable. 

La Marujona

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