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De boomers a zetas: generaciones con compromiso ambiental
La acción climática en hostelería se ha convertido en una estrategia compartida entre generaciones que convierten tradición, datos y territorio en una nueva cultura gastronómica.
03/03/2026
En unas caballerizas del siglo XVI, Raff San Pedro reinterpreta la cocina manchega con producto local, mirada contemporánea y compromiso real frente al cambio climático.
Impacto consciente
Por Rafael Hernández
En el casco antiguo de Cuenca se encuentra Raff San Pedro, un restaurante que ha sabido convertir la herencia culinaria manchega en una propuesta actual y con criterio. Ubicado en unas antiguas caballerizas del siglo XVI, forma parte del Hotel Leonor de Aquitania, un espacio que combina muros de piedra originales con una puesta en escena sobria y contemporánea. Su propuesta parte de la cocina manchega de siempre, la de la memoria familiar y el recetario popular, pero reinterpretada con técnicas actuales y presentaciones más ligeras. La misma lógica de respeto por el origen y una mirada puesta en el presente la aplica también a su gestión ambiental. Raff San Pedro forma parte de Hostelería #PorElClima y ha incorporado multitud de medidas con el objetivo de reducir su impacto. Esa coherencia global, con una cocina con identidad y una gestión responsable, le ha valido el reconocimiento de la Guía Michelin, que lo incluye entre sus restaurantes recomendados.
Estar situado en unas antiguas caballerizas aporta carácter y un contexto que transmite algo muy especial a los comensales, creando un ambiente acogedor y versátil. Esta ambientación se traslada también a la carta, articulada en torno al producto local, la estacionalidad y el respeto por el sabor. «Nuestras creaciones respetan la base de la cocina tradicional adaptándola a nuestro tiempo pero sin perder ni un ápice de la primitiva esencia de sus platos», afirman. La propuesta cambia a lo largo del año en función de la disponibilidad de materias primas, donde en los meses fríos predominan los guisos, las elaboraciones de cuchara y la caza, y en primavera y verano, las verduras de la huerta y los platos más ligeros adquieren protagonismo.
El restaurante trabaja con proveedores de proximidad, lo que reduce intermediarios y facilita el acceso a ingredientes frescos. El chef Miguel Escutia ha sabido combinar la tradición de la cocina manchega con técnicas contemporáneas que potencian los sabores originales. «Creemos en la autenticidad y la transparencia en cada plato, ofreciendo una experiencia gastronómica que celebra nuestras raíces y deleita los sentidos», afirman. El resultado es una carta que puede incluir desde un ajoarriero tradicional hasta propuestas más elaboradas como trucha conquense con mantequilla y espárragos, o albóndigas de caza rellenas de foie con puré de chirivía. Las elaboraciones mantienen su identidad, pero se ajustan en ejecución a unos puntos de cocción más precisos, fondos equilibrados y presentaciones depuradas. La experiencia puede abordarse a través de la carta o mediante menús degustación como el Menú Acervo, diseñado para recorrer distintos registros de la cocina manchega contemporánea, con verduras de temporada, pescados tratados con precisión y carnes vinculadas a la tradición ganadera y cinegética de la región.
Raff San Pedro forma parte del tejido gastronómico de Cuenca, una ciudad que en los últimos años ha consolidado una oferta culinaria diversa, capaz de atraer tanto al viajero gastronómico como al público local. En este contexto, el restaurante se posiciona como una propuesta que conecta cocina y territorio desde una mirada basada en el respeto al origen del producto y en una gestión alineada con los retos ambientales del sector. Esa coherencia se refleja también en su adhesión a Hostelería #PorElClima, potenciando su compromiso a través de diferentes medidas como el cálculo y la compensación de su huella de carbono mediante proyectos ambientales gestionados por CeroCO2, así como la incorporación de mejoras continuas en eficiencia energética y gestión de recursos. La iluminación LED, la optimización del consumo eléctrico o la revisión periódica de equipos forman parte de una estrategia orientada a reducir el gasto energético sin afectar a la calidad del servicio. Por su parte, la instalación de reductores y sistemas de control de caudal ha permitido disminuir el consumo de agua manteniendo la operativa habitual del restaurante. También, la gestión de residuos es una de las acciones más consolidadas en el establecimiento mediante la separación selectiva y el reciclaje de envases, así como una planificación de compras ajustada a la demanda real, minimizando de esta manera el desperdicio alimentario.
La combinación de patrimonio arquitectónico, cocina de tradición, producto de temporada y compromiso climático sitúa a Raff San Pedro en una posición destacada dentro del escenario gastronómico de Cuenca. Se ha convertido en una propuesta que demuestra cómo puede evolucionar la hostelería cuando tradición y gestión responsable avanzan en la misma dirección. A través de sus distintos platos, el comensal se acerca al territorio, pero también a una forma de entender la restauración más consciente y conectada con su entorno. No es casualidad que su lema sea «Cocina tradicional y de entorno». En esas tres palabras se condensa su filosofía de beber de la tradición, trabajar con lo cercano y proyectar lo aprendido hacia el presente.