Volver

27/02/2026

El papel de la eficiencia energética en la hostelería

La energía ha dejado de ser un gasto inevitable para convertirse en factor estratégico en hostelería: clave para proteger márgenes y acelerar la descarbonización.

Menú de datos

María Cuervo

La Climatería_ Eficiencia

La eficiencia energética se ha convertido en los últimos años en una palanca estratégica para los negocios hosteleros que buscan equilibrar rentabilidad y compromiso ambiental. En un contexto de incertidumbre energética, la gestión inteligente de la energía se convierte en una pieza clave del modelo de negocio. No en vano, dentro de la estructura de costes de un establecimiento en el sector de la hostelería, el consumo energético figura entre los capítulos más relevantes, condicionando inversión y capacidad de crecimiento. La eficiencia energética se ha convertido en una herramienta de gestión empresarial, capaz de alinear ahorro económico, estabilidad operativa y responsabilidad climática.

La energía en el sector hostelero

La hostelería en España se compone de casi 300.000 establecimientos, que dan empleo a más de 1,7 millones de personas y generan una facturación cercana a los 90.700 millones de euros, aportando alrededor del 4% al PIB de la economía nacional. Estos datos muestran la magnitud del sector en términos económicos y sociales. Dentro de esta estructura, los costes energéticos, como electricidad, gas o climatización se han consolidado como uno de los componentes más significativos de los gastos operativos. La hostelería, por su capilaridad y su peso social, tiene un papel relevante en este proceso de transición energética hacia un mundo más verde, no tanto por su volumen absoluto de emisiones, sino porque cada decisión energética se multiplica por los miles de establecimientos repartidos por todo el territorio.

«La hostelería, por su capilaridad y su peso social, tiene un papel relevante en este proceso de transición energética»

Emisiones y huella climática del sector en España

A pesar del aumento de la actividad económica y del número de establecimientos, los datos más recientes del Observatorio de Acción Climática del Sector Hostelero 2025 indican que las emisiones totales de la hostelería se han mantenido estables y representan aproximadamente el 1,7% del total de emisiones de España. Este dato es una radiografía relevante, pues muestra que, incluso con crecimiento, el sector ha mantenido su impacto climático, en parte gracias a la adopción de medidas de eficiencia y acción climática. El análisis por tipología de establecimiento permite afinar aún más los datos, destacando que un restaurante emite de media 32,26 toneladas de CO₂ al año, mientras que un bar registra una media de 10,75 toneladas anuales. La diferencia responde principalmente a la intensidad energética de la actividad ya que los restaurantes suelen disponer de cocinas más complejas y horarios de servicio más amplios, lo que incrementa el consumo energético total. Si nos centramos en el origen de las emisiones se observa que el 62% de la huella de carbono del sector procede del consumo eléctrico, una proporción que triplica las emisiones asociadas al gas natural. Este dato confirma que la electricidad es el principal vector energético en la hostelería española y, por tanto, el ámbito prioritario de actuación.

 

Avances en eficiencia energética

Incluso sin reformas estructurales profundas, un establecimiento puede reducir de forma apreciable su consumo energético simplemente modernizando equipos y gestionando mejor los usos. Según el I Barómetro de la Sostenibilidad Hostelera 2025, elaborado a partir de encuestas a profesionales del sector, más del 80% de los establecimientos declara aplicar alguna medida de eficiencia energética. Es evidente el impacto positivo de la eficiencia energética y otras mejoras tecnológicas implementadas en establecimientos españoles. Según el Observatorio, el 60% de los locales que pusieron en marcha mejoras en sus establecimientos lograron reducir sus emisiones, con una disminución media de alrededor de 20% de huella de carbono tras las actuaciones.

 

«El 60% de los locales que pusieron en marcha mejoras en sus establecimientos lograron reducir sus emisiones»

La iluminación es uno de los primeros ámbitos donde poder actuar. La sustitución de fuentes convencionales por sistemas LED permite reducir el consumo energético asociado a la iluminación entre un 60% y un 80%. En bares y restaurantes, donde las luces permanecen encendidas durante amplias franjas horarias, y donde la ambientación forma parte de la experiencia del cliente, esta medida tiene un impacto directo y visible en la factura eléctrica. Si además se incorporan sensores de presencia, reguladores de intensidad o sistemas de encendido sectorizado, el ahorro puede incrementarse sin alterar el diseño ni el confort visual del espacio. La climatización constituye otro de los grandes vectores de consumo, ya que la incorporación de sistemas inteligentes capaces de ajustar automáticamente la temperatura en función de la ocupación, el horario o las condiciones exteriores puede reducir el consumo energético asociado en casi un 30%. En la cocina, tradicional epicentro del consumo en muchos establecimientos, la renovación de equipamiento por modelos de alto rendimiento supone un salto significativo. Y es que dentro de los costes energéticos, los equipos térmicos y eléctricos que funcionan de manera continua, como hornos, planchas o sistemas de refrigeración, son los principales responsables del consumo, con más de la mitad (57%), según datos de Hostelería de Madrid.

 

Hornos con mejor aislamiento térmico, planchas más eficientes o freidoras con recuperación rápida de temperatura reducen la demanda energética sin comprometer la capacidad productiva. No hay que olvidar la importancia de las buenas prácticas operativas, como el mantenimiento periódico, la revisión de juntas y cierres en equipos de frío o la formación del personal en hábitos de uso eficiente, lo que puede marcar diferencias sustanciales en el consumo total.

Noticias relacionadas